Existen mil y una formas de disfrutar de una escapada en la punta de Cap-Ferret, vivir y compartir momentos entre el océano y la bahía: picnic improvisado en la playa, cata de ostras en la cabaña de un criador, paseo por la costa oceánica o por las callejuelas de los pueblos ostrícolas, o visita del famoso faro, con su silueta blanca y roja.


